xoves, 6 de maio de 2021

Mis vikingos

En breves una nueva exposición me va a permitir sacar a unos kekos que ya son veteranos en esto de los montajes: 






Pero por desgracia yo no los he tratado como se merecían, y apenas he creado figuras originales, e incluso los he fagocitado para otros proyectos, pero aún así perviven un grupo de saqueadores, y para poder merodear costas están dotados de 6 drakkars, de ellos 4 con velas que hizo Patri, mi mujer con punto de cruz, y por lo que les tengo especial cariño.





Son unos 130 kekos, como decía, muy desiguales en su elaboración, e incluso, para terror de los puristas, uso cascos con cuernos, sobre todo para poder diferenciarlos y que el gran público los asocie a los vikingos, aunque no los usasen.













Hay una gran variedad, porque Playmobil, también es  muy variada en este tipo de serie, usando colores que van desde el malva al negro, y hago un uso amplio de los mismos.






































La próxima vez que los veiais, va a ser en acción, enfrentandose a los habitantes de Galicia.




sábado, 1 de maio de 2021

Carros de guerra 2ª Parte

 Carros de guerra en la antigua Grecia


Los primeros indicios de la presencia de carros de guerra en la antigua Grecia los tenemos en la ciudad de Micenas. En general, debido a lo accidentado de la orografía de la península helénica, los carros de guerra se utilizaron más como elementos de uso ceremonial (reservados a la aristocracia)  que como elementos bélicos.

Recreación de un carro micénico


Según relata Homero en “La Ilíada” los carros, en batalla, se usaban más como vehículos de desplazamiento que como armas de guerra en sí.  Los soldados se desplazaban en carro al frente, se bajaban y luchaban a pié.


Gravado de un carro de guerra en una  tumba. Época de la Magna Grecia

Una de las evoluciones más relevantes de los carros, como armas de guerra, tuvo lugar en este periodo. Concretamente en el transcurso de las Guerras Médicas, que enfrentaron a griegos y persas. Se trata de los carros falcados o carros con hoces. Según parece, el acoplamiento de cuchillas dispuestas longitudinalmente a la parte final del eje de las ruedas, fue un invento persa que buscaba hacer los carros de guerra mucho más mortíferos frente a la infantería pesada griega (Hoplitas) 

A partir de ahí, prácticamente todas las civilizaciones Mediterráneas (desde los griegos a los  romanos) pasaron a usar los carros falcados.




Como representante del carro griego, Playmobil ha sacado el año 2020 la referencia 70469. Es un carro tipo biga (tirado por dos caballos) al igual que el carro egipcio, pero la caja es diferente. De hecho, para este carro griego se ha usado el mismo molde que para bigas y cuádrigas romanas (referencias muy anteriores a ésta y que después veremos y analizaremos) 

La 70469 trae, a parte de la biga, a los héroes Aquiles y Patroclo. Como hemos estado viendo, a menudo, los carros de guerra transportaban a auriga y lancero o arquero. En este caso, este set de playmobil, también lo permite.


Como vemos, el carro de Aquiles no es falcado y aunque se parece, en forma y colores, al de la referencia de circo 6868, trae un sticker original y relamente bonito.



Si, como comentamos anteriormente, Kadesh fue la mayor batalla de carros de la historia y el apogeo y esplendor de esta arma bélica, la batalla de Gaugamela se puede considerar como la segunda mayor batalla de carros de guerra de la historia y el declive de éstos. En Gaugamela se enfrentaron las falanges macedónicas de Alejandro Magno y el poderoso ejército persa del rey Dario. Los persas buscaron usar sus carros falcados como arma finitiva que rompería la línea de las falanges, abriendo huecos por dónde entrar la infantería y destrozar a los macedonios. El ingenio militar de Alejandro fue decisivo para la victoria de los helenos, pues situó a sus falanges al final del terreno llano que los persas habían dispuesto para mover sus carros. Cuando los carros persas llegaron enfrente de las falanges, éstas se abrieron haciendo pasillos por dónde discurrían los aurigas, acribillando a éstos y a los caballos con sus lanzas. Una vez anulados los carros, la falange acometió contra el centro del ejército persa, derrotándolo. 


Batalla de Gaugamela. 331 a. C.

 

Carros de guerra en Cartago

Antes de entrar en materia, habría que decir que Cartago no tuvo ejército como tal. Los cartagineses eran un pueblo eminentemente comerciante que rehuían la batalla. Lo más parecido a un ejército regular que tuvo la ciudad de Cartago fue lo que denominaba la “Banda Sagrada”. Esta era una suerte de milicia, formada por los hijos de los más nobles ciudadanos de Cartago, que tenían como misión defender la ciudad. En muy contadas ocasiones esta Banda Sagrada luchó fuera de Cartago. Aunque los estrategas y generales de los ejércitos cartagineses eran ciudadanos notables, el grueso del ejército era la denominada falange libio-cartaginesa. Los libios era una etnia vecina de Cartago que estaba bajo su dominio. Eran considerados ciudadanos de segunda por los cartagineses y formar parte de esta falange les otorgaba un “estatus” superior, así como dinero y riquezas provenientes de los botines de guerra. Durante su estancia en la Península Ibérica, tanto Amílcar como su hijo Aníbal, adoptaron a celtas, Íberos y celtíberos como el grueso de su ejército, usando Hispania (del cartaginés: costa del norte) como  plataforma para llegar por tierra a Roma.  

Área de influencia comercial de Cartago en el Mediterráneo

Aunque no han llegado a nuestros días restos de carros cartagineses, todo parece indicar que debían ser muy parecidos a los carros fenicios, a su vez semejantes a los carros de guerra asirios, aunque adoptando las mejoras griegas. Se trataba de bigas y cuadrigas falcadas que portaban a auriga y lancero. Hay constancia del uso cartaginés del carro de guerra, por lo menos en dos batallas:

341 a.C. en la expedición contra Timoleón, en Sicilia. Timoleón intentaba atacar por sorpresa el avance púnico mientras cruzaban el río Crimiso. Ni los numerosos carros cartagineses, ni la misma Banda Sagrada…fueron quien de evitar la derrota.

La otra batalla documentada tuvo lugar en el 310 a.C. y se enmarca en la invasión africana de Agatocles de Siracusa. En esta ocasión, ni los jinetes (1000 según las fuentes) ni los carros púnicos (unos 2000) pudieron tampoco evitar la derrota. A partir de este momento el ejército cartaginés dejaría de usar carros de guerra.  

Recreación de un posible carro púnico de guerra


Custom de un carro de guerra púnico. En este caso usando como base el carro de la referencia 70073, lanzado el año 2019, con los stickers de la  6868, referencia lanzada en 2015